
Time-Out
¿No se han preguntado nunca, porque al subir en un vuelo comercial no le dan a cada pasajero un paracaídas? A simple vista parece lógico, si algo va mal durante el vuelo, se salta del avión y problema resuelto. En la práctica no es tan sencillo. Dejando de lado que la mayoría de accidentes aéreos se producen durante las maniobras de despegue o aterrizaje, con escaso margen de reacción, lo cierto es que hay una serie de condicionantes que hacen inviable el abandono masivo de un avión comercial en pleno vuelo. Las bajas temperaturas de hasta – 60 grados, la falta de oxígeno, la despresurización de la nave, la dificultad y complejidad de la correcta colocación de un arnés en un espacio físico y temporal reducido, sin hablar de la conveniencia de caer en según qué localización atado a un paracaídas; hacen de dicha opción una utopía.
Con el euro, pasa exactamente lo mismo. La transición de la moneda comunitaria hacia las precedentes monedas nacionales y la recuperación de la soberanía a nivel de política monetaria, podría resultar a simple vista una opción lógica, pero en la práctica es totalmente inviable.
Trabajar con un escenario de colapso de la zona euro y de su moneda, de forma ordenada o no, puede resultar un ejercicio teórico interesante desde un punto de vista académico, pero es sin lugar a duda una pérdida de tiempo a nivel práctico.
Últimamente uno asiste atónito a toda clase de debates, donde se habla alegremente de corralitos, desaparición de monedas, intervención de economías…
Miren, no veo la utilidad de contemplar un escenario, que resulta totalmente inviable ya que la desintegración de la zona euro equivaldría a un colapso de la economía mundial con tintes apocalípticos. Simplemente, no es posible.
Una única pregunta para la reflexión; ¿El bund alemán, el seguro bund alemán, en qué moneda está emitido?
Lo preocupante de la situación, siguiendo el símil con el que comenzaba este artículo, es que muchos líderes políticos europeos siguen creyendo a fecha de hoy que tienen un paracaídas y que a unas malas siempre podrán abandonar la nave.
Creo o mejor dicho, quiero creer, que en el fondo todos son conscientes del momento histórico que vivimos, y que más allá de tácticas y estrategias propias de una partida de póker, al final todo el mundo entrará en razón. No hay otro camino.
Mientras todo esto pasa, a nivel de mercado, el euro sigue estando caro, las empresas siguen aumentando beneficios, el precio del crudo no refleja un escenario de depresión y la máxima preocupación de los accionistas de referencia de gran número de compañías es que sus empresas sean opadas a precio de saldo.
Como he reiterado una y otra vez, nos encontramos frente a una oportunidad única para tomar posiciones a unos múltiplos nunca vistos y mi consejo no puede ser otro que el de aprovechar dicha oportunidad.
Se acaba el tiempo y nos jugamos mucho, porque todos, absolutamente todos, vamos en el mismo avión. Solo cabe mantener la calma y esperar…. Time-out.