Son más de 10.000

Si les pregunto cuál es la montaña más alta del mundo, la mayoría de ustedes, seguramente me responderán que es el Everest. La respuesta, aunque bien encaminada, es incorrecta. La montaña más alta del mundo, es el Mauna Kea, monte situado en Hawái con más de 10.000 metros de altura. Matizando, tendríamos que decir que el Everest, es la montaña más alta del mundo con su base sobre el nivel del mar, ya que el Mauna Kea tiene sumergida la mayoría de su estructura, unos 6.000 metros, bajo el mar.

Tendemos a aceptar verdades absolutas y a ser poco propensos a los matices. La bolsa ha subido mucho en poco tiempo, es cierto, pero los descuentos en la mayoría de casos siguen siendo elevados.

A todos los que hayan podido seguir mis posts anteriores, durante los dos últimos años, sabrán que siempre he defendido la bondad de un mercado y unos subyacentes injustificablemente castigados. Esto a día de  hoy sigue siendo así.

Durante mucho tiempo hemos transitado, ante hipotéticos colapsos sistémicos, defaults globalizados y monedas en fase terminal. La realidad práctica, parecía y se argumentaba muy diferente pero la incertidumbre seguía propiciando alternativas de inversión raramente imaginables.

En este sentido, parece ser que Europa de la mano de Mario Draghi, ha cedido el testigo de los despropósitos a Estados Unidos. El prólogo se escribió con el Fiscal Cliff y el último capítulo, lo hemos vivido con el cierre de la administración americana.

Pensar en un mañana posible, después de que la primera economía mundial hubiese realizado un default, es digno del más preciado guionista de ciencia ficción.

El mercado ha reaccionado con la lección bien aprendida, pero como he comentado en anteriores ocasiones, los diferentes políticos deberían aparcar definitivamente tácticas de apariencia kamikaze ya que es un territorio en el que no conviene adentrarse. 

Recuperando el hilo introductorio, la creación de una montaña, contempla dos aspectos simples pero necesarios; presión y tiempo. Con los mercados alcistas suele pasar algo muy similar.

La liquidez inyectada de forma masiva por los diferentes bancos centrales, liderados por la FED, está empezando a asediar el último reducto de la rentabilidad latente, los mercados de renta variable. Dicha situación no tiene visos de remeter ya que la no circulación normalizada del dinero aleja posibles escenarios inflacionistas, principal motor de un cambio de signo en la política monetaria. Presión.

La capacidad para analizar y capitalizar claras oportunidades de inversión alejándonos de un convulso escenario cortoplacista, empiezan a dar sus frutos. Tiempo.

Si unimos los dos conceptos, el resultado perece muy evidente y empieza a emerger ante nosotros.

A nivel doméstico y para finalizar, simplemente recordar que… Son más de 10.000.

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