¡Feliz Año Nuevo!

El 2011 será recordado por la gran mayoría de inversores como un año extremadamente complicado.

La falta de un liderazgo claro y rotundo para afrontar una de las peores crisis de deuda, centrada en la zona euro, ha puesto al borde del colapso algunas de las principales economías mundiales como Italia o España.

No por recurrente, deja de ser cierto, que la ausencia de grandes estadistas ha empeorado una situación económica ya de por si delicada.

 A pesar de la globalización actual, no deja de ser interesante, el analizar como los inversores han interpretado las diferentes formas de afrontar dicha crisis por parte de Estados Unidos y de Europa.

 El mercado ha dado a la FED como clara vencedora de este 2011 frente a un BCE anclado en la más pura de las ortodoxias.

Si algo ha quedado claro este 2011, es que Europa, tiene un largo camino que transitar en su Unión y que el mercado no la va a esperar, así que toca correr.

Es importante recordar,  que durante el ejercicio que estamos a punto de cerrar, se han producido revueltas históricas en zonas geopolíticas muy sensibles por su capacidad productora de petróleo, o que la tercera economía mundial, Japón, ha sufrido una de las peores catástrofes naturales recordadas con tintes dramáticos a nivel nuclear.

Como decía ha sido un año extremadamente complicado.

¿Y el 2012 qué?

Pensando como inversor en el 2012, uno no puede ser más que optimista, una simple estabilización de los mercados de deuda soberana, tendría que regularizar un mercado de renta variable caracterizado por unas excesivas primas de riesgo.

Todo parece indicar, a raíz de los últimos recortes de tipos, que con la entrada de Mario Draghi al frente del BCE, éste puede moderar su postura y ser un agente activo en un mercado necesitado de tranquilidad.

Los políticos Europeos tendrán que ponerse de acuerdo y Alemania tendrá que asumir decisiones impopulares o el resto del mundo las tomará por Europa: el tiempo es limitado y la economía mundial está en juego. 

Es cierto que la recuperación económica será lenta y está por ver la velocidad que adoptará la misma, pero el mercado no está descontando un escenario pesimista si no el caos total y a poco que esto no ocurra, el potencial de revalorización es enorme.

Personalmente, como he mantenido en otros artículos, creo que nos encontramos frente a una oportunidad histórica de inversión, y que poder acceder a activos de calidad a los precios actuales es algo que el pesimismo o el pánico no nos debería impedir realizar.

Para finalizar no cabe más que desear a todos un;

¡Feliz Año Nuevo!

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