2013 MÁS TÍTULOS

Uno de enero del 2013; el sol amanece sobre un cielo despejado, el aire aunque ligeramente frío sigue siendo respirable y el suelo aparenta ser firme. Todo apunta a que el mundo seguirá al menos un día más y la sospecha que la interpretación sobre el calendario maya era errónea se confirma. Frente a tal escenario, uno intenta sin éxito contener una leve sonrisa fruto de un año tan positivo como complicado para los inversores de renta variable. Es necesario recordar 2012 ¿Y SI EL MUNDO NO SE ACABA?

Mantener una estrategia de inversión en medio de imposibles defaults soberanos, aislarse del discurso apocalíptico sobre la desaparición de una moneda refugio o conservar la calma frente a un imaginario precipicio fiscal, no es una tarea fácil, pero resulta importante TENER VALORES.

Durante el 2012, nadie ha puesto en duda los conocimientos insólitamente avanzados sobre astronomía de una civilización que pobló la tierra hace más de 3000 años, pero he de confesar que en algún momento uno se ha preguntado si no tenían también algún economista infiltrado.

El año que acabamos de iniciar apunta maneras para seguir la senda alcista practicada durante el 2012. El océano de liquidez no circulante que amenaza en inundar a los mercados de renta variable; fruto de las diferentes medidas expansivas en materia de política monetaria aplicadas por diferentes bancos centrales; tendría que ser garantía suficiente para impulsar dicho comportamiento, DINERO LÍQUIDO ELEMENTO. En este sentido, una vez más, Europa y el BCE jugarán un papel decisivo.

En la medida que Mario Draghi tome las riendas de la situación y aparque una mal entendida ortodoxia, Europa empezará a desbloquear una situación que ha llegado a poner en jaque a la economía mundial.

Una vez más, como he repetido en numerosas ocasiones, en su irreversible proceso de unión, Europa necesita ganar tiempo, y la única forma de conseguirlo, es comparándolo. La implicación del BCE es fundamental ya que el primer paso ineludiblemente transita por estabilizar la deuda soberana de los miembros de la zona euro. De una forma u otra, el Banco Central Europeo debe garantizar el acceso al crédito a precios razonables de aquellas economías estructuralmente más débiles.

La capacidad de convivencia y adaptación de los mercados a situaciones extremas solo es comparable a la velocidad a la que circulan las noticias, pero no por eso hay que despreciar un motor de inestabilidad temporalmente calmado, TIME OUT.

Sin medidas de carácter permanente, el 2013 puede desarrollar su curso con tanta volatilidad como su predecesor.

De igual forma, Alemania debe flexibilizar su discurso y empezar a apostar por políticas que impulsen el crecimiento: Europa debe gastar menos y mejor, pero debe gastar.

Es necesario que durante este 2013 el debate se traslade de la deuda al crecimiento.

Si como inversores nos centramos en los mercados, es imposible no poner el foco en los mercados de renta variable y concretamente en mercados injustamente castigados por un tema de bandera. Parece lógico pensar que el Ibex debe regularizar en parte el diferencial de comportamiento acumulado durante el 2012 frente a otros índices.

Sería recomendable no perder de vista aquellas compañías que fruto de su caída bursátil han tenido que lidiar con ratios de endeudamiento difícilmente justificables.

En algún momento del año, las tradicionales compañías defensivas pueden tomar el relevo a aquellas más cíclicas, CUESTIÓN DE DISCURSO.

Este ejercicio promete…  2013 MÁS TÍTULOS.

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